Visita Virtual Museo Fangio
El viejo taller
Ford "A" 1930 (de Ialea)
Segunda carrera “Circuito de González Chaves”
13 de diciembre de 1936
Carrera: "Circuito de González Chaves" - Provincia de Buenos Aires
Categoría: Autos de 4 y 6 cilindros hasta modelos 1930
Auto: Ford "A" 1930 color gris
Número: 9
Actuación: 3º en su serie. No pudo participar en la final

El domingo 13 de diciembre de 1936 Fangio corre en González Chaves, circuito de tierra de 13.700 metros y 20 vueltas por recorrer, dando un total de 274 kilómetros.
Lo hace con un Ford “A” 1930 que es propiedad de Leonardo Ialea, un balcarceño que al final de la década del ’40 tuvo buena actuación en nuestro país en la categoría Mecánica Nacional, Fuerza limitada, como así mismo algunas intervenciones en TC.
Fangio corrió con el Nº 9. en el diario “El Liberal” de Balcarce, del martes 15 –dos días después de la carrera- el propio Fangio cuenta que se corrieron dos series y el resultó tercero en la suya. Luego se retiró del circuito para hacer unas reparaciones en su auto en un taller cercano. Cuando regreso ya se había largado la final y el ingreso al circuito, pero los organizadores lo hicieron retirar de la carrera.
Tambien dice Fangio que cuando iban siete vueltas debió suspenderse la carrera a causa de un fuerte temporal.
Cuenta Fangio: “Un violento huracán empezó a hacerse sentir, acompañado de fuertes lluvias. El viento era tan fuerte que movía a las personas de un lado a otro”….
Cuentan como anécdota que cuando a Fangio lo hicieron retirar de las carreras, su hermano “Toto” a manera de maldición dijo: “Ojalá se les caiga el palco”….
Así ocurrió cuando se desató el temporal, que hizo volar planillas, elementos de control, obligando a suspender la carrera.
Al momento de detenerse la prueba estaba primero el Marquez de la Maire.
Juan Manuel pretende correr en González Chaves…
(del capítulo VI “De prestado, entre muertos y tramposos” del libro “Fangio, cuando el hombre es mas que el mito” de Juan Manuel Fangio y Roberto Carozzo)
... El sábado, mientras probaba, se presentó un problema en el encendido que me tuvo ocupado casi toda la noche. Salimos el domingo para el circuito y cuando llegamos nos encontramos con que ya habían largado. Eran tantas mis ganas de correr que me metí igual en la carrera…. Iba una vuelta atrás, pero delante de los punteros, así que algunos creían que iba ganando yo. ¡Que desastre!...
Por supuesto, y con toda razón, me sacaron de la clasificación. Era lo justo. Eso si, el regreso a Balcarce fue muy amargo. Habíamos trabajado mucho y nos quedamos sin correr.
Juan Manuel Fangio iba hacia algo semejante a un destierro espontáneo de la competencia. Un personaje de la historia contemporánea casualmente iniciaba ese mismo día el viaje hacia el exilio voluntario. Eduardo Windsor, ex rey del imperio británico, viajaba en el rápido de Boulogne Sur Mer con destino final en Viena. En el Castillo de Rotchild, en Enzesfeld, Austria, comenzaría una nueva vida. El romanticismo aún aleteaba. Había abdicado al trono por una mujer: Wallis Simpson.
A Fangio y la sociedad en el taller de Balcarce también le esperaba una nueva vida, de modo que por casi un año los trabajos mecánicos de los coches de los clientes fueron casi excluyentes. El único respiro resultó ser una carrera en el circuito “La Chata”, en las afuera de Balcarce, en terrenos donde hoy se asienta el aeroclub.
Descripción
LOS COMIENZOS DE FANGIO
Juan Manuel Fangio siempre fue un apasionado por la mecánica. Desde los 11 años asimiló las enseñanzas recibidas y aprovechó de la propia experiencia.
"...Mi niñez fue muy feliz. Desde mi primer trabajo en la herrería de Serres, pasé como aprendiz al taller mecánico de Capetini, meses después a la concesionaria Rugby de Carlini y luego a la Ford de Estévez. Pero sobre todo cuando tenía 13 años, entré a trabajar en la Studebaker de Viggiano y comencé a notar la evolución en mi aprendizaje.
Yo casi he nacido con el automóvil y recuerdo que cuando pasaba un auto por el frente de nuestra casa, con mis hermanos salíamos a empujar o a correr detrás de él..."
Con sus amigos del fútbol comenzaron a atender a algunos clientes y arreglaban sus autos en la puerta de la casa de Juan Manuel. Junto a ella había un terreno que Don Loreto les ofrece y allí edifican el primer taller.
Unos chasis de autos viejos soportan las chapas del techo "conseguidas" de noche en una casa abandonada. Uno hace la carpintería mientras Juan Manuel y José Duffard, ahora socios, cavan la fosa para este taller de piso de tierra. Otros amigos juntan lo $ 80.- que necesitaban para comprar las herramientas.
Juan Manuel Fangio no pudo olvidar nunca a aquel primer cliente que cruzó el portón, colocando su vehículo sobre la fosa.



